Ha sido este un fin de semana bastante fructífero, el viernes por la noche nos fuimos al Liceo a ver las representaciones de "Cavalleria Rusticana" y de "I Pagliacci"; se trata de dos óperas que dada su corta duración con respecto a lo que habitualmente se componía..... Se suelen representar en una misma velada para que el espectáculo lírico tenga una duración adecuada.
No os voy a relatar una crónica de la velada porque a la mayoría no os gusta la ópera pero podríamos resumirlo diciendo aquello de que hubo "una de cal y otra de arena...".
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Para el sábado estaba programada una excursión al macizo de Montserrat pero no la típica para visitar el monasterio y lo más estrictamente turístico..... Fue una marcha de algo más de cinco horas de caminata a través de los diversos GRs que cruzan Montserrat y guiados por un amigo y compañero monitor de montaña y experto conocedor de todos los recovecos y lugares de esta "montaña".
A las 9 de la mañana comenzamos nuestra andadura desde la zona de Monistrol (Can Maçana) y desde allí fuimos adentrándonos en los pequeños pero innumerable bosquecillos que inundan Montserrat a los pies de las enormes piedras y paredes que se alzan imponentes; piedras y paredes estas, que en muchos casos ya han sido bautizadas después de años y años por los excursionistas que por allí han pasado y pasan.... Así pudimos ver "la cadireta", "Diables", "la momia", "el lloru", "la preñada" y por supuesto sino la que más una de las "piedras" más emblemáticas de todo Montserrat, por supuesto me estoy refiriendo al famoso "Cavall Bernat", una enorme mole de piedra que según el lugar desde donde se observa y con la perspectiva adecuada recuerda a un enorme "falo".
Fue precisamente a los pies de esta enorme formación rocosa cuando nuestro guía y amigo nos hizo "enfrentarnos" a la parte más divertida de la excursión; hacer una breve ascensión paralela a la enorme piedra con un desnivel de unos 130 metros. Se trataba de subir por una canal con la ayuda de una cuerdas que estaba fijadas a la piedra y con las que debías ayudarte para ir ascendiendo, fue divertido y eso que a mí no me gusta la escalada, pero aquí no hubo que ponerse ni arnés, ni casco, "pies de gato" o cualquier otro material de los que usan los aficionados a la práctica de la escalada.... Aficionados como mi amigo y sus dos hijos que también nos acompañaron.
Entre las muchas cosas que vimos y nos enseñaron me llamó mucho la atención la cantidad de ermitas que salpican el macizo de Montserrat y eso que solo vimos unas cuantas.
El día era bueno y soleado aunque una ligera "calima" impedía que la visibilidad fuera mejor y eso para mí, como ya sabéis aficionado a la fotografía, suponía un pequeño contratiempo a la hora de capturar imágenes donde pretendía recrear la majestuosidad del paisaje desde determinados lugares por los que íbamos pasando.
Gracias a ese día de calor y a los que en los últimas días estamos teniendo en toda la península, ya había salpicadas por la montaña infinidad de florecillas aunque el verdadero protagonista era la planta del romero. Montserrat está plagado de romero y este estaba ahora completamente azulado con sus cientos, miles y millones de flores que como podéis imaginar inundaban el ambiente de un olor maravilloso.
Tras casi esas 6 horas de caminata y más de 17 kilómetros por la misma y no precisamente llaneando llegamos a un refugio donde dimos buena cuenta de unos bocadillos y unos refrescos.
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Hoy domingo tenía previsto ir a la "caza" de flores y así fue...... durante gran parte de la mañana nos dirigimos en busca de esos seres del reino vegetal tan bellos pero tan frágiles como son las flores. Entre ceja y ceja llevaba la intención de sobre todo fotografiar flores de colza con su amarillo intenso y precioso.
Al final, entre que la luz no era la mejor y los campos a los que me acerqué no estaban en las mejores condiciones.... Me quedé un poco a medias del reportaje que a mí me hubiera gustado realizar exactamente. Me encontré también con gran cantidad de amapolas (que hermosura la de esta flor) pero todavía de un podo incipiente ya que no será hasta dentro de unas semanas cuando realmente se vean campos, arcenes de carreteras y la campiña en general salpicadas del rojo intenso que proporciona la flor de la adormidera.
Aquí os dejo algunas de las fotografías que pude realizar durante estos dos días con lasqu quiero transmitiros unas pinceladas de lo que he visto.
Hola a todos, vengo de pasar una semana en Normandía y quería haceros una breve descripción de lo que ha supuesto el viaje.
En pocas palabras yo lo definiría como “un lugar de cuento”; éramos conscientes de que nos íbamos a encontrar paisajes espectaculares pero el verlos con tus propios ojos supera cualquier definición que os pueda dar, lo único que se me ocurre es que si es posible, en alguna ocasión os acerquéis a conocer esta preciosa región de Francia.
Para aquellos que quieran hacerse una idea aproximada les diré que Normandía guarda mucha similitud con Galicia sobre todo con la llamada costa de la muerte (Costa da Morte) aunque con diversas matizaciones y también con gran parte de la cornisa cantábrica fundamentalmente por el clima y por ese juego de colores azules y verdes de sus costas y campiñas.
Para empezar se trata de una región que dada su localización tiene un índice de precipitacionesmuy elevado por lo que aconsejo que la visita se realice en verano aunque ello tampoco asegure al cien por cien la buena climatología, como veréis más adelante pero puede ayudar bastante.
En nuestro caso, el recorrido comenzó en la Alta Normandía, concretamente en Dieppe y a partir de ahí fuimos descendiendo por la costa realizando pequeñas incursiones en el interior hasta finalizar el recorrido en El Monte St. Michel. Sí os gusta la fotografía, Normandía es un lugar maravilloso para realizar auténticas “obras de arte” sobre todo jugando con los verdes y azules de los que os hablaba anteriormente.
¿Cómo es Normandía? Lo mejor de esta región como de muchas otras y no solo en Francia, es conocer sus pueblos y en este sentido, ¡¡ que pueblos !!, que armonía, que paz, cuanta hermosura; parece como si de un concurso se tratara y compitieran entre ellos para ver quien lo tiene todo más bonito y más cuidado y a su vez dentro de estos, a ver que vecino tiene su entorno mejor cuidado y así hasta el más mínimo detalle. Para que os hagáis una idea, en muchos casos los arcenes y cunetas de las carreteras son auténticos jardines que no tienen nada que envidiar a los parques y alamedas que estamos acostumbrados a contemplar en nuestras ciudades….
Después de lo visto en estas tierras, mi mujer y yo nos dimos cuenta de que todo esto es posible por tratarse de una cuestión básicamente cultural, de educación, de respeto al entorno y también de buen gusto. No hay casa por más humilde que sea, que no luzca un aspecto inmejorable sobre todo en lo que a adornos florales se refiere, cientos, miles de colores se funden con el verde base de los céspedes y prados y que resaltan mucho más cuando en lo alto se encuentra la colaboración de un hermoso cielo azul. Entre toda su voluptuosa flora llama poderosamente la atención (para quien guste como en mi caso de la jardinería) las hortensias, cuyo tamaño e intensidad de colores en mi caso, sólo los había visto en mi Galicia natal.
Para vivir Normandía es imprescindible recorrer y conocer su costa ya que es a través de ella de donde puede mejor apreciarse su belleza y el carácter de sus gentes; para ello que mejor manera que empezar por los acantilados de Fecamp y de Etretat.
Este último pueblo merece una mención especial puesto que se haya situado precisamente entre dos enormes precipicios que pueden recorrerse a pie pudiendo incluso uno acercarse al borde de semejantes abismos y percibir así la inenarrable sensación de estar en esas alturas, el espectáculo es grandioso y las proporciones de lo que uno divisa lo hacen ver todo desde la perspectiva de la miniatura que supone una persona en estos parajes. Pero no solo en la costa luce la belleza, este frenesí para la vista también puede ser apreciado entre pueblo y pueblo costero, en su rica y colorida campiña sobre todo llena de cereales y que se ve salpicada por los pequeños y coloridos pueblos que la jalonan. A todo esto, en semejante espacio bucólico no nos falta la fauna pues en estos paradisíacos lugares encontramos vacas de diferentes razas y colores, pero donde predomina una de un blancocasi impoluto mientras que en otras ocasiones, este blanco esta salteado por manchas negras, marrones o cobrizas; también vive mucho esta región de cara al caballo por lo que es muy habitual encontrar caballos, hípicas y todo tipo de vinculaciones con el rey equino. Finalmente y en menor medida también es posible ver ovejas y cabras.
Tras los pueblos anteriormente citados es muy recomendable acercarse a otro bonito pueblo marítimo St. Valery en Caux y desde allí remontar el cauce del río Durdent que da nombre al valle. Paralela al cauce de este pequeño río va serpenteando una estrecha carretera (de las que nosotros tendríamos por comarcal, o incluso menor categoría) a cuyos lados se van sucediendo los pastos, arboles, algún que otro Palacio (Chateaux) y muchos molinos de los que antiguamente aprovechaban la corriente del río para los quehaceres rurales como moler el trigo y otros productos.
Uno de los días se lo dedicamos enteramente a recorrer los lugares más significativos del histórico desembarco de las tropas aliadas en la 2ª guerra mundial pero durante todo el viaje sentimos muy cercano los acontecimientos que se libraron en estas tierras hace ya más de 60 años; esto se debe a que no hay localidad por pequeña que sea, que no tenga algún “recuerdo” osímbolo erigido para conmemorar a los caídos en aquella guerra y sobre todo es elocuente y muy evidente el… (como decirlo)... agradecimiento que le están la mayoría de las ciudades y pueblos Normandos a los Estados Unidos como principal nación que encabezó este histórico desembarco y los liberó de la ocupación alemana por ello por todas partes es frecuente ver ondear la bandera de barras y estrellas.
Como os iba diciendo,lo más significativo del día dedicado al desembarco lo comenzamos visitando en el MEMORIALconstruido en la ciudad de Caen que viene a ser para que os hagáis una idea, un pequeño museo recordatorio de lo que fue la ocupación alemana en Francia; para nosotros el visitar este lugar supuso el mayor fiasco de todo el viaje pues perdimos dos horas que sinceramente no valieron la pena bajo nuestro punto de vista; la entrada que no era precisamente barata no ofrecía nada en especial salvo algunos vehículos miliares de la época y sobre todo (con diferencia lo mejor) una maqueta a gran escala explicando el desembarco en todos sus frentes.
Saliendo de Caen nos dirigimos ya a la costa para empezar visitando uno de los lugares claves del desembarco, la localidad de Arromanches donde en sus playas se conservan gran cantidad de restos de lo que fueron algunos diques-lanzadera que utilizaron los aliados para aproximarse a las playas; entre estas, las dos que sin lugar a dudas cobraron mayor protagonismo, fueron las de “Utah” y “Omaha” precisamente en frente de un tramo de esta última, fue construido uno (sin duda el mas bello y espectacular) de los múltiples cementerios que rinden culto a las diferente tropas participantes en la contienda.
El discurrir por todos los lugares que os estoy comentando me producían sinceramente una gran cantidad de sentimientos y emociones diferentes; me encontraba por un lado visitando lugares en los que se libraron batallas que sin duda cambiaron el rumbo de la historia, lugares donde fallecieron cientos de miles de seres humanos…. Pues bien estas emociones y sensaciones se multiplicaron en cuanto me encontré en este cementerio del que os hablo. Como muchos de los lugares de los que os he estado hablando, ante todo reinaba la paz, la belleza, la armonía propia de un lugar tan espectacular en la que sobre todo lo demás, destacan los verdes de unas explanadas de césped inmaculados, de arboles, de setos cuidados todos ellos con un mimo mayúsculo y en una de estas explanadas el sobrecogedor espectáculo de miles de cruces de mármol blanco alineadas de manera milimétrica que le hacen a uno casi tener la sensación de estar profanando un lugar de descanso para todos aquellos que hace ya tantos años, dieron su vida para que generaciones como la nuestra puedan vivir dentro de unos mínimos de libertad.
El lugar en una palabra resultaba sobrecogedor.
Tras este momento de emoción proseguimos serpenteando la costa, las playas y los pueblos y aldeas vinculados tan directamente con aquellos acontecimientos.
Al día siguiente nos dirigimos nuevamente contorneando los acantilados y las playas del lugar hacia el Cap de la Hague así como Nez de Jobourg; en la primera destaca un hermosísimo faro en el mar, a pocos metros de la playa, y en la segunda unos rompientes espectaculares donde se encuentra uno de los acantilados másaltos de toda Europa.
Finalmente el último tramo de Normandía tenía como meta el llegar al Monte Saint Michel, enclave singular al igual que espectacular y que sirve para de algún modo marcar la frontera ente Normandía y la Bretaña.
Monte St. Michel es un lugar hermoso en sí mismo y cuya belleza radica básicamente (para mi gusto) en su contemplación desde lo lejos e ir comprobando su majestuosidad a medida que se acortan los kilómetros que te separan de su puerta de entrada.
Dicho todo esto, no me queda más que emplazaros a que en alguna ocasión descubráis esta hermosísima región (todos los calificativos son gratuitos y en ningún caso tengo comisión por parte del patronato de turismo francés como alguno pueda pensar… ja,ja,ja,ja,ja... pero es que realmente la zona merece muy, mucho la pena) y me digáis si he sido muy exagerado o me he quedado corto en mis comentarios. Si llegado ese momento alguno quiere información más detallada de lo que sea que no dude en pedírmela que se la haré llegar.
A continuación os dejo una pequeña selección de algunas fotografías que saqué (acompañadas con música) y como siempre si a alguno le interesa alguna en particular, que lo diga y se la paso en el formato y tamaño originales.
Hace poco he disfrutado de cuatro días en la ciudad de Roma y hoy voy a intentar explicaros cuales fueron mis impresiones en la capital italiana.
A primera vista y más a medida que van pasando las horas se da uno cuenta de lo anárquico del tráfico en esta ciudad y si cabe más todavía si como en mi caso y el de mi pareja, te gusta "callejear" y "patearte" la ciudad porque entiendo que es la mejor manera de conocerla (nosotros en estos cuatro días y según mi podómetro, caminamos unos 76 kilómetros, a una media de 20 por día y que nadie se asuste que tampoco son tantos)pues lo dicho, caminar por Roma es hacerlo por una auténtica jungla de asfalto.
Al intenso tráfico se le une la mas absoluta desconsideración hacia los derechos y deberes tanto de los peatones como del resto de viandantes, de este modo cruzar un simple "paso de cebra" se convierte en un deporte de alto riesgo pues nunca se sabe lo cerca de ti que pararán los automóviles.
Los semáforos en rojo son muchas las ocasiones en que no se respetan, por supuesto la señalización horizontal es como si no existiera etc, etc, etc... Lo dicho una ciudad bastante caótica en este sentido.
El segundo aspecto negativo de esta ciudad es el de su suciedad, es curioso que una ciudad que cuenta con un elevado turismo todo el año haga tan poco por la buena imagen de la misma; entiendo que esto en parte es así porque Roma ¡¡se vende sola !! Y por ello entiendo que las autoridades no se preocupan porque tengan las calles hechas unos "zorros", dejadez en los aledaños de algunas de las zonas monumentales, etc...
En estos casos es cuando veo justificado el pago de una canon o entrada, da igual el modo si esto se ve justificado con un mantenimiento acorde a lo que el lugar requiere, bueno al menos este es mi punto de vista.
Pero no todo es negativo en Roma, ahí esta su historia, su monumentalidad, que como decía al principio ya hace de por si una excusa perfecta para visitarla y conocerla.
Caminar por ella te da pronto la impresión de que te mueves por una urbe repleta de piazzas (plazas) y de iglesias (están catalogadas más de 900). Son para mi estas "piazzas" las que le confieren un aspecto más atractivo a la ciudad, las hay de diferentes tamaños, desde las que tienen grandes dimensiones como las del Popolo, Venecia, Republica, Navona a otras intermedias e incluso algunas diminutas que hace que uno se replantee su concepto de lo que puede ser considerado una plaza.
Otro aspecto evidente en la ciudad es que esta vive mucho de cara a ese turismo ingente que se acerca a ella durante todo el año; abunda el comercio y también como no, los negocios de restauración para todos los gustos y bolsillos.
Si tengo que entrar en el terreno de las preferencias os diré que lo que más me gustó fue el foro romano, situado entre el Coliseo y la Plaza Campidoglio.
Baj
o mi punto de vista, es este el lugar donde más capté y fui consciente de la grandeza histórica de esta ciudad y del imperio del que fue su capital teniendo en el Coliseo a su gran estandarte con su majestuosidad y grandeza.
Un capítulo aparte y sin entrar en consideraciones religiosas, se merece el Vaticano, donde la grandiosidad y el lujo que allí se desprende, choca bastante (en mi opinión) con lo que este "gremio" históricamente ha promovido.
Como visita a la Basílica de San Pedro encuentro muy recomendable (siempre y cuando no se padezca de vértigo y de alguna cardiopatía) el subir a lo más alto de la cúpula.
Para quien lo desee, hay una parte del trayecto que se puede realizar en ascensor pero si se pretende llegar a la cima nadie se libra de esos últimos mas de 300 escalones que además deben de subirse en unas condiciones muchas veces de estrechamiento e inclinación que para determinadas personas puede presentarle serios problemas. Después de alcanzar lo más alto, las vistas justifican con creces el esfuerzo de la ascensión.
No enumeraré la lista de monumentos y lugares de sumo interés que nadie debe perderse, primero porque la mayoría son conocidos y más cuando uno prepara su "desembarco" a esta histórica urbe y por otra parte porque ya entraríamos en el terreno personal de los gustos sobre lo cual no hay nada escrito. ¿Lo mejor? Pues está claro, ver todo lo que se pueda y más.
Recomendaciones pocas pero alguna sería por ejemplo que si te cuesta caminar, tienes problemas de movilidad o simplemente decides moverte con el transporte público de la ciudad, una buena opción es comprarte un tipo de billete denominado BIG, que te permite moverte por todo el transporte público de Roma durante 24 horas; actualmente el precio de este ticket es de 4 euros.
Sobre donde puede ir uno a saciar su estómago, os hablaré sólo de un par de sitios, pero eso sí la oferta es inmensa en todos los sentidos y sobre todo, como no, en lo que se refiere a comida italiana (te pondrás las botas si te gusta).
En una de esas plazas pintorescas de las que al principio os hablé, concretamente la "Piazza de campo di fiori" se celebra diariamente un mercado de flores, frutas y verduras por lo que como puede imaginarse goza siempre de un gran ambiente. Pues bien, en una de las esquinas de esta ciudad encontraras dos pequeños hornos de gran tradición en los que poder disfrutar de un buen "tente en pie" a base de focaccias y pizzas al taglio recién hechas que desaparecen literalmente nada mas salir del horno por la gran demanda existente; tanto es así, que realmente no les da tiempo a lucir estos pequeños manjares, en los mostradores ya que rara vez llegan a estos habiendo bocas impacientes por degustar estas delicatessen de la cocina romana.
Finalmente os recomendaré como imprescindible el barrio del Trastévere, muy bonito para callejear, hacer compras ya lo que iba, también para comer; en este sentido os recomiendo un lugar muy bonito que descubrimos uno de los días cuando queríamos cenar y al que volvimos al día siguiente después de la agradable sorpresa. El lugar es de esos que cumplen (y de sobra) con las tres “B”, (bueno, bonito, barato), se llama Ristorante-Pizzeria“La Scalletta” y se encuentra en Via Della Scala 8.
Esta es la entrada a "La Scalleta".
Bueno dicho todo esto, nada mejor que cada uno vea in-situ todo esto de lo que os he hablado y despues haga sus propias valoraciones.